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Tras más de 30 años de servicio en la compañía, Alfredo Darquea, director financiero, se despide de GBM, empresa que pudo ver formarse, crecer y consolidarse como una de las líderes tecnológicas de la región centroamericana y Caribe.

Y como tanto años no pueden pasar desapercibidos, quisimos aprovechar el momento de dejar plasmado en una entrevista, lo que fue su paso por la empresa, su travesía, desafíos y anécdotas que marcaron más de tres décadas.

Apasionado con las respuestas de cada una de las preguntas que se le realizó, acá les dejamos un extracto de la misma:

Don Alfredo, 37 años en un compañía se dicen fácil, pero, ¿cómo fueron sus inicios en GBM?

Recuerdo que era Gerente General de IBM de Guatemala. Ejecutivos de IBM estaban buscando la forma de iniciar una nueva empresa que sirviera como distribuidor de servicios. Empecé en GBM como director de operaciones y como accionista una vez que Carlos Pellas pusiera a disposición de directores esta oportunidad.

Hasta el día creo que tome la decisión correcta y fue fascinante esa historia.

¿Cuál era la estrategia comercial de GBM en sus inicios?
Había un mix de estrategias. Daniel Viñoly es de las personas más inteligentes y visionarias que yo conozco. Sabía que lo que había que hacer era volver más sencilla a la compañía, y hace 30 años ya se empezaba a pensar que debíamos comercializar servicios en vez de más hardware, porque sería lo que realmente llegaría a ser nuestro.

Fue un gran reto sin duda, apostarle al servicio en lugar del hardware para vender más de $120 millones USD.

¿Qué considera usted que ha cambiado con GBM de sus inicios y GBM actual?
La simplicidad en los procesos es sin duda una de las cosas que recuerdo han cambiado comparado con la GBM de antes. Además de eso, entendimos que en lo que GBM debía invertir era en gente, que realmente amara estar en esta empresa. Hoy sabemos que lo hemos logrado porque tenemos millenials que no quieren irse de la compañía. Ese fue el cambio de fondo que transformó a la organización, apostar a las capacidades de las personas que la conforman.

Después de 30 años, ¿cuál considera usted que es el legado de GBM le deja?
¡Qué bonita pregunta! GBM para mí es la mejor empresa que hay en Latinoamérica en la industria, sin ninguna duda. Y en Centroamérica y República Dominicana es la mejor empresa. GBM fue mi vida, es como un hijo para mí: la vi nacer, la vi crecer, la vi tropezarse y caer; volverse a levantar y seguir. El mayor legado que me deja GBM es dejar un hijo. Me formó como persona, como individuo, como profesional, como ejecutivo. Me ayudó a entender diversidad de temas que cuando trabajar en una corporación grande, se maneja diferente.

Me deja esas ganas continuas de seguirme reinventando, de seguirme actualizando en temas de tecnología. Me deja las ganas eternas de luchar, de ser una persona muy respetuosa pero firme.

¿Cuál anécdota recuerda siendo parte de GBM y que quiera compartir con los lectores de Business Transformation?
Lo más bonito que me ha ocurrido en GBM es la cantidad de gente que uno puede conocer. Aprender a manejarme con una junta directiva. Una anécdota bonita que recuerdo era cuando hacíamos GBM. Siendo yo gerente general de Guatemala en ese momento. GBM se compra en diciembre de 1991 y nosotros empezamos a negociar con IBM desde marzo de ese mismo año. Casi que me tocó vivir nueve meses en un hotel, desde donde trabajaba y a la vez negociaba.

¿Qué viene para Alfredo después de GBM?
Los primeros son los más complicados. Ya no tener que venir, ya no tener todo un horario de reuniones, pasar de ver mi agenda llena a vacía o con una o dos reuniones a la semana, es nostálgico.

Quiero tener el chance ahora de ver a mis hijos, a mis nietos, a quienes no los he podido ver físicamente, sino que en videoconferencia. Están en una edad en la que me encantaría estar al lado de ellos; poderlos consentir un poco.

Ustedes saben que me encanta el tema taurino, me encantaría ir a una ciudad como Bilbao, donde está una plaza de toros de primera. Además, espero ayudar a la Municipalidad de Antigua Guatemala, porque me interesa mucho hacer de esas ciudad algo diferente, que realmente la gente ame estar en ella.

Por último, me quedo como consultor de GBM y acá estoy cuando necesiten, por dicha Carlos Pellas y la junta directiva lo decidieron así.

Por último, creo que cosas por hacer no me van a faltar jamás. Quisiera terminar recordando que GBM es la mejor compañía del mundo y eso lo hacen posible muchas de las personas con las que he tenido la oportunidad de compartir.

GBM me deja las ganas eternas de luchar, de ser una persona muy respetuosa pero firme.

Sin la calidad de personas que nos permite entrar en el mundo y mercado muy rápidamente y con la calidad de procesos que tiene GBM, esto no sería posible.

A GBM, su grupo de accionistas le ha inculcado ser una empresa responsable, comprometida con la gente, transparente y ética.

Le veo mucho futuro a GBM, pero debe estar dispuesta a cambiar y lista para el cambio.

GBM no se va a ir de mi alma y de mi corazón, ¡jamás!


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