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Las metodologías ágiles, la holacracia (sistema de organización en el que la autoridad y la toma de decisiones se distribuyen de forma horizontal), la quinta disciplina y otros métodos que han emergido en los últimos quince años, son más que marcos de trabajo. Si se observa con más detalle se puede determinar que éstas forman parte del cambio hacia procesos de trabajo colaborativos y libres de pesadas estructuras monolíticas cargadas de narcicismo.

En el caso de “agile” no solo se modificaron las prácticas de desarrollo de software, sino también todos los procesos asociados a éste. Como consecuencia, se hicieron cuestionamientos como los siguientes: ¿Cómo puedo generar valor de manera rápida? Realmente, ¿qué se quiere lograr con este aplicativo? ¿Cuánto valor estoy agregando a mi cliente, o a la industria? Para finalmente darse cuenta de que se ocupa un enfoque cliente céntrico. Se trata de las necesidades y problemas de nuestro cliente no de mí.

El trabajo colaborativo requiere de un cambio de paradigma hacia el pensamiento conjunto, a través de diferentes enfoques hilvanados por la sinergia y aportes de individuos enfocados en el nosotros y no en el “nosotros y ustedes” (Vinasco, 2017). Esto no surge de manera vertiginosa, como todo cambio cultural, toma su tiempo. Es importante tener este aspecto claro. Así como el hecho de que la gran mayoría de las organizaciones surgieron bajo la sombra de teorías administrativas clásicas donde unos cuantos toman las decisiones, la responsabilidad se concentra en algunos roles, y los demás miembros cumplen tareas sin entender claramente el ¿porqué?, y el ¿para qué?.

Es de extrañar por qué en pleno siglo XXI tenemos esta situación, si desde el siglo pasado teorías administrativas como las de sistemas del comportamiento, de relaciones humanas y otras más, ya venían vislumbrando que el enfoque de Fayol puramente funcional no desarrollaba el potencial del pensamiento humano y mucho menos el pensamiento grupal (Rojas, 2017).

Lo cierto es que, tal se puede ver el auge de estas técnicas obedece a un proceso que venía gestándose hace muchos años atrás por diversos herejes que se atrevieron a cuestionar el “estatus quo” y probar con nuevas formas de hacer las cosas, que al final de cuentas como nos muestra la historia, es como el ser humano y la sociedad han evolucionado; es decir, cuestionando constantemente y buscando nuevas formas de hacer las cosas.

Estamos en plena era de la industria 4.0, donde la automatización y digitalización en todas las industrias son imperativas en los próximos cinco años. Vivimos en un mundo menos predecible, por tal razón los marcos de trabajo ágiles y colaborativos son indispensables si las industrias quieren permanecer y repuntar. Cada día mueren y nacen empresas, aquellas que sobrevivan necesitan un replanteamiento de sus estructuras orgánicas, así como cambios profundos en la cultura de trabajo y finalmente en su operativa. A esto, debemos sumarle una llegada de más millenials y Z a los puestos de trabajo, los cuales tienen estructuras de pensamiento diferentes que requieren conocer el porqué y para qué de las cosas; hay que recordar también que estos grupos generacionales experimentan ciclos de cambio más cortos. Como se puede ver, estamos frente a una gran coyuntura social, económica y tecnológica.

Por tanto, el trabajo se vuelve más retador para quienes se encuentran en posiciones de mando. Es por ello que la agilidad y la colaboración se vuelven un pilar básico en el ADN de la cultura organizacional. Ahora bien, es fácil perderse entre tanto material y falso gurú que pregona en las calles su falsa experiencia en el campo de trabajo. Por tal razón, desde la junta directiva, el C-level y los gerentes de línea requieren estar atentos a los cambios que se están dando en las industrias y en los mercados laborales. Las cosas están cambiando, por tanto, es necesario ajustar las velas si se quiere llegar a buen puerto.

Surge entonces la duda, con este panorama, ¿Por dónde debo iniciar?

Lo primero que debe ocurrir es que se tenga una consciencia de la situación coyuntural desde la cúpula. Posteriormente, es necesario el entendimiento claro de las opciones existentes, casos de éxito y fracaso para tener más contexto. Para luego establecer la estrategia y dar inicio a las tácticas y planes operativos. Siempre tomando en cuenta que se debe arrancar con planes piloto para conocer la magnitud del cambio.

Se debe tener claro que no se trata de la adopción por moda o de innovación por derrame (OECD, 2005). Como lo indica Peter Senge en su libro la quinta disciplina (Senge, 2006), se trata de crear organizaciones inteligentes donde la innovación no se logra hablando de nuevas ideas, sino de construir prototipos para hacer cosas que realmente generen valor a nuestros clientes o mejoren significativamente nuestros procesos. Cada individuo debe conocer muy bien sus responsabilidades, actuar por pericia y menos por delegación tradicional.

Son necesarias organizaciones que aprendan y desaprendan, que sean inteligentes (Senge, 2006). Se requiere desarrollar inteligencia social que le permita a la empresa “dialogar con su cliente”, que sea capaz de interpretar qué ocupan y qué está haciendo el mercado. Y sobre todo, desarrollar ese diálogo interno para que de manera ágil se responda a los cambios constantes. Para ello, la inteligencia colaborativa es indispensable.

Muchas empresas han incursionado en cambios cosméticos y superficiales; los cuales son a corto plazo y no logran profundizar en las personas. Muchos se preguntarán ¿por qué? La respuesta es porque no hay convencimiento.

Esto se trata de un cambio del hacer al ser. De adentro hacia afuera. La ruptura del paradigma del yo o del nosotros comienza dentro de las personas y se evidencia en sus interacciones, transparencia, adaptación, espíritu de servicio, respeto y valor a la ideas de los demás, así como de valentía para saber cuándo callar y seguir a otro que no sea yo. Una vez que realmente se vivan estos valores, la adopción es sumamente fácil pues el cambio es profundo y genuino. Sin embargo, para ello, se debe cumplir lo que indica John Maxwell, “la gente hace lo que ve” (Maxwell, 1998). Estos valores deben vivirse de manera auténtica por los superiores.

Como se ha visto, todos los enfoques de trabajo ágil y colaborativo tienen bases muy simples, donde se tiene un balance entre autonomía y rendición de cuentas. 

Tal como se visualiza el panorama, las organizaciones o se vuelven ágiles y realmente centradas en el clieente o simplemente mueren. Ahora surge la pregunta más importante, ¿está usted realmente listo para este cambio?

En conclusión, antes de arrancar con un cambio estructural y cultural hacia metodologías ágiles o colaborativas, es necesario asegurarse que desde los niveles más altos de la organización se tiene el conocimiento y convencimiento de la nueva vía a seguir. Este grupo debe facilitar el apoyo completo al conjunto de personas responsables de definir y liderar el cambio, los cuales requieren de un conocimiento claro tanto teórico como práctico, así como una gestión del cambio desarrollada en conjunto con el equipo de recursos humanos.

Un aspecto importante es contar con apoyo de expertos o partners que hayan vivido el proceso, pues la retroalimentación es muy provechosa. Se puede hacer uso de diversas comunidades nacionales e internacionales que pueden compartir sus experiencias de éxitos y fracasos.

Es vital arrancar con algún plan piloto donde se pueda vivir la experiencia en primera persona y se permitan ajustar de manera rápida los procesos y roles de manera que los individuos de las diferentes áreas participen de manera colaborativa e interactiva con sus clientes. Las personas deben ser empoderadas, capacitadas y motivadas a aprender haciendo sin dejar de lado que mientras se construye se debe continuar dando valor a los clientes. Y, finalmente, estar claros que esto es un cambio profundo de identidad de la organización y de sus diferentes estructuras de poder.

 

 


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¿Por qué necesita un coach empresarial para analíticos?

05 Noviembre, 2018 | De acuerdo con Forbes el 66% de las compañías ya tercerizan entre el 11% y el 75% de sus aplicaciones de inteligencia de negocios. Forrester predice que hasta un 80% de las firmas van a confiar en proveedores de servicios de inteligencia para alguna porción de sus capacidades de descubrimiento durante el año 2018. Una analogía sencilla puede ayudarnos a comprender porque esta estadística tiene mucho sentido. Supongamos que usted ha querido mejorar su condición física por algún tiempo y ha llegado el momento de tomar la decisión y pasar a ejecutar su objetivo, podría tener las siguientes opciones: Ir a la tienda de deportes y comprar el equipo más sofisticado disponible. Adquirir la membresía de algún gimnasio reconocido. Contratar un entrenador que diseñe una rutina personalizada y le asesore con la misma. ¿Según su experiencia o criterio cuál considera que le brindaría los mejores réditos? Regresando al terreno de la inteligencia de negocios y la analítica, supongamos que a nivel empresarial usted ya tiene conciencia con respecto a la importancia de ejecutar iniciativas de analíticos para su transformación digital y el desarrollo de ventajas competitivas en su negocio. Veamos algunas de sus opciones: Realizar una inversión de capital en implementar una solución de analíticos que luego deberá aprender a gestionar. Aprovisionar los servicios de analíticos de un fabricante que involucre uno o más terceros para llevar a cabo su ejecución. Contar con especialistas de datos que le den acompañamiento continuo y trabajen junto con su equipo para obtener el mayor valor de sus datos. ¿Según su experiencia o criterio cuál convendría más? IBM DataFirst DataFirst es el método de trabajo enfocado en transformar su negocio, al tiempo que se obtiene el mayor valor y conocimiento de sus datos. Brinda la estrategia, la experiencia y la hoja de ruta para empoderarle en su viaje desde la primera base analítica hasta la monetización de una empresa cognitiva. Este método le ayuda a resolver sus necesidades más apremiantes, llenando los vacíos existentes y a creando valor en cada paso por medio de un enfoque iterativo, ágil, y centrado en la nube. De esta manera, es posible construir un caso de negocio para avanzar en su transformación analítica, mitigar los riesgos en la implementación de las soluciones y acelerar su tiempo para obtener valor. El método le habilita para… DataFirst consiste en elegir un problema para comenzar a enfocarse en el mismo, identificar las brechas existentes, así como las áreas que deben abordarse; con el fin de establecer un plan para validar y probar la solución propuesta. Como metodología ágil, las construcciones clave del método DataFirst se muestran a continuación: Usted puede COMENZAR EN CUALQUIER LUGAR, lo que le permite centrarse en sus mayores oportunidades de negocios. Le ayuda a LLENAR LOS VACÍOS, de estrategia, experiencia y habilidades demostradas en ciencia de datos y analíticos, ni más ni menos. Finalmente, DataFirst le permite CONSTRUIR VALOR EN CADA PASO, conduciendo en última instancia a una cultura basada en datos, una iniciativa a la vez. GBM su Coach Empresarial para analíticos Dentro del portafolio de Soluciones Integradas de Analíticos, GBM cuenta con iniciativas enfocadas en el Descubrimiento de Datos,  donde usted podrá contar con un servicio de científicos de datos, que por medio del DataFirst y otras metodologías complementarias tales como el Design Thinking, Lean Management y Ágil, le brindarán acompañamiento experto con el fin de generar conocimiento de las fuentes de datos existentes en su organización, discernir la información clave e información relevante, generar prototipos de los datos , así como divulgar a las áreas involucradas los hallazgos relevantes en un enfoque de equipo de equipos. Si quiere ir mas allá de la implementación de una pieza de analíticos, o la adquisición de un servicio que será implementado por terceros, contáctenos. Con gusto se le explicará que nos hace el coach empresarial para analíticos de nuestros clientes.

El rostro femenino en el liderazgo de las TIC’s de Costa Rica

01 Noviembre, 2018 | Desde el inicio de la sociedad, el papel de la mujer ha tenido una participación en cierta medida ambivalente, pues por un lado era quien estaba más tiempo en casa y generaba por necesidad más ideas innovadoras como respuesta a sus necesidades. Sin embargo, conforme la sociedad se iba estructurando bajo patrones más patriarcales su papel en las decisiones ha sido relegado y se ha tornado más como espectadora. En el siglo XVI Eva Ada Lovelace, llamada la primera programadora (Casado, 2012), tuvo que exponer sus aportes desde la perspectiva de ayudante, ya que para la época no era permitido su papel protagónico. En Costa Rica, no fue sino hasta el siglo anterior, que en la Universidad de Costa Rica se empezó a abrir camino en el sector de las TIC’s en el ámbito docente y fue una mujer quien de manera visionaria trajo al país una nueva perspectiva tecnológica. Después de la década de los 70’s las TIC’s han revolucionado el mundo al punto que ahora nos encontramos en la era de la digitalización, lo que muchos llaman la industria 4.0 o la cuarta revolución industrial. La democratización de las telecomunicaciones en muchos países y una mayor accesibilidad a los dispositivos inteligentes están cambiando el mundo en todos los sectores y como se puede ver, son las TIC’s las propulsoras de este cambio. Esto quiere decir que todas las industrias en todos los países se afectarán de una u otra manera. Según Serrabou (2017) con la incursión de la cuarta revolución industrial y con la digitalización, solamente en México se abrirán 2 millones de nuevas plazas de trabajo, sin embargo, se eliminarán otras fuentes de trabajo. Puntualmente para Costa Rica, según una investigación hecha por el semanario “El Financiero” basado en un estudio de la firma Mckinsey (Pérez, 2017), se estima que el impacto será de 475.000 puestos de trabajo, según datos de la CCSS. La digitalización podría impactar 52% de las ocupaciones actuales, ya que muchos puestos se automatizarán y en todo el proceso se requerirá solamente de uno o dos empleados. Este riesgo de reemplazo no solo impacta a los puestos más operativos, según el mismo estudio de Pérez (2017) se indica que en Estados Unidos 5% de los gerentes están en riesgo, el mismo porcentaje de científicos e intelectuales y un 5,5% de técnicos y profesionales de nivel intermedio. Esto lleva a replantear modelos actuales de inserción de las mujeres en el sector de las TIC’s y especialmente en puestos de liderazgo, de manera que el impacto en la sociedad a nivel económico y social no sea mayor. Ahora bien, a pesar de que en Costa Rica se han tenido avances importantes en la mejora de la calidad académica de las carreras relacionadas a las TIC’s, lo cierto es que la cantidad de mujeres en puestos de liderazgo es sumamente bajo pese a los esfuerzos que se han realizado.  Dados los desafíos que tenemos entre manos, se procedió a investigar el tema hace cuatro años. El estudio tenía como objetivo enriquecer la perspectiva del género en el ámbito de las TIC’s y su liderazgo, así como evidenciar posibles problemas con el fin de promover una mayor participación del género en la industria y proponer un modelo que provea mecanismos que permitan mayor participación bajo la perspectiva de igualdad como individuos con las diferencias que nos caracterizan y que finalmente son necesarias para una complementariedad sana y exitosa para los individuos, empresas y sectores empresariales, gubernamentales y sociales. Esto porque el individuo es parte de un ecosistema que necesita ser equilibrado y adaptativo a las necesidades y cambios constantes.   A nivel general se encontraron mujeres muy auto empoderadas, la gran mayoría de ellas obtuvieron puestos de liderazgo en tempranas etapas de sus carreras. Se pudo observar una clara consciencia de la necesidad de mantenerse actualizadas, el deseo de poder desarrollarse en sus distintos puestos y una alta capacidad de resiliencia a través de los años ha sido determinante. Un aspecto que se encontró como común denominador es que todas las mujeres han sabido manejar las oportunidades que se les han presentado en su vida profesional y como lo indica Miller (2017) han arriesgado más y no se han preocupado por cumplir al 100% todos los requerimientos de los puestos antes de aplicar. Sin embargo, su trayecto ha sido muchas veces con apoyo parcial de la familia o bien de la familia de su esposo. Este hallazgo se encuentra muy alineado con el reporte realizado por la firma norteamericana de consultoría McKinsey (Mieszala, 2007) donde se reporta que la mujer a nivel mundial tiende a tener un doble rol en su casa y en la oficina y que el apoyo en las labores de la casa sigue siendo disímil a través de las diferentes culturas. Se encontró que las mujeres tienen que luchar para ganarse un lugar dentro de los círculos gerenciales masculinos y para esto debe hacer un esfuerzo extra para demostrar su capacidad y que su desempeño se valore. Se pudo constatar que, entre más alto es el nivel ejecutivo, el esfuerzo es mayor, pues muchas veces los círculos de toma de decisiones son en lugares socialmente no aceptados para las mujeres o bien en horarios extendidos que están en contraposición del segundo rol que tienen en el hogar. El papel del gobierno es sumamente relevante con respecto a políticas públicas, programas de educación de la población y atracción de las mujeres a las TIC’s. Por esta razón se requiere una meta país con el fin de definir estrategias no politizadas que unifiquen esfuerzos tanto gubernamentales como privados. Ya que con el cambio de gobiernos algunas iniciativas y esfuerzos quedan desestimados. Sobre este tema, el gobierno requiere que el observatorio propuesto no tenga ninguna influencia política. Este organismo debe investigar y proponer a los entes ejecutores las pautas que lleva la industria, con el fin de que estos últimos los lleven a cabo y brinden rendición de cuentas periódicamente al gobierno y a los ciudadanos. No basta con buscar más inversión extranjera directa si no se cuenta con la arquitectura tecnológica y social que responda a las demandas del sector. Con respecto al tema educativo se encontró que es indispensable una reforma pedagógica que incorpore el pensamiento matemático, así como el emprendimiento. La muestra indica que las mujeres no encontraron necesario mentoría o coaching, pero sí consideraron importante una mayor capacitación tanto técnica como administrativa y de gerencia. Sin embargo, se recomienda profundizar la investigación en este tema, pues no queda claro si no reconoce como necesario por falta de recursos, por falta de conocimiento del aporte que da este apoyo o bien por otra razón que únicamente por medio de una investigación se logrará conocer la causa raíz. Un hallazgo relevante ha sido que para las líderes entrevistadas la educación pública no fue suficiente y se recurrió a la educación mixta o bien privada. Queda claro entonces que la incorporación de la mujer no puede seguir en sus hombros únicamente, es indispensable un proceso conjunto, integrado y sistemático que permita la apertura de oportunidades más igualitarias; fortaleciendo así la competitividad del país.  

Reglas de oro para el email

01 Noviembre, 2018 | Los colaboradores de las empresas invierten en promedio la cuarta parte de su semana de trabajo revisando y contestando emails, y a pesar de que estamos siempre atentos a la tecla de responder, es necesario revisar las reglas para eso. Debido al volumen de mensajes que leemos y escribimos, podríamos estar más propensos a cometer errores, y esos errores pueden tener serias consecuencias. Incluya el asunto claro y conciso. Ejemplos de un buen asunto son “la fecha de la reunión cambió”, “pregunta sobre su presentación”, “sugerencias  a  su  propuesta”.  Los  destinatarios abrirán el email basados en la línea de asunto. Escoja uno que le indique al lector que usted le está enviando preguntas o asuntos del negocio. Que sus emails sean cortos. No intimide a los destinatarios con mucho texto. Su mensaje debe ser fácil de leer. Si el email se va a extender, es mejor que incluya un adjunto. La puntuación es importante, en los emails también. Las comas, puntos, guiones y punto y coma – todos existen por una razón: hacen que sea más fácil entender el significado de una oración. No haga la vida más difícil y menos interesante para los destinatarios de sus emails. Preste alguna atención – no demasiada – a la puntuación. Utilice los acrónimos con cuidado. ¿FYI? No todos saben cada acrónimo, y estas abreviaturas no ahorran tanto tiempo, así que: - Utilice muy pocos acrónimos, y solamente aquellos que usted sabe que el destinatario conoce. - No utilice acrónimos relacionados con religión, género, raza, etc. Piénselo dos veces antes de oprimir “Responder a todos”. Nadie quiere leer correos para 20 personas, que no tienen ninguna relación con su trabajo. Ignorarlos puede ser difícil, cuando recibimos notificaciones de nuevos mensajes en los teléfonos o si distraen con alerta en las pantallas de la computadora. No envíe un “responder a todos” a no ser que todas las personas en la lista deban recibir ese email. Incluya la firma en el email. Debe darle al lector alguna información sobre si mismo. Generalmente, se estila que indique su nombre completo, posición, nombre de la empresa y su información de contacto, incluyendo un número de teléfono. También puede agregar un poco de publicidad de si mismo, pero sin abusar con frases célebres o con dibujos. Utilice el mismo tipo y tamaño de letra y color que utilizó para el email. Utilice un saludo profesional. No utilice expresiones coloquiales tales como, “chicos”, “a todos” o “amigos”. Si va a escribir casual no debe afectar el saludo de su email. “Amigos”, es una manera informal de saludo y generalmente no se debe utilizar en el trabajo.  Y “a todos” tampoco está bien.   Utilice un “hola”. También se aconseja no utilizar el diminutivo del nombre de la persona. Refiérase a “Hola Fernando”, a no ser que esté seguro de que la persona prefiere que lo llamen “Fer” Utilice los signos de exclamación apropiadamente. Si escoge usar un signo de exclamación, utilice solo uno para denotar emoción. Nos podemos dejar llevar y colocar un número de signos de exclamación al final de las oraciones. El resultado puede ser muy emocional o inmaduro. Los signos de exclamación deben ser utilizados racionalmente en la escritura. Tenga cuidado con el humor. El humor puede fácilmente perderse en la transferencia sin el tono correcto o la expresión facial. En un intercambio profesional, es mejor dejar el humor fuera de los emails a no ser que usted y el receptor se conozcan bien. También, algo que usted piensa que es divertido podría no resultar divertido para alguien más. Algo que se perciba como divertido cuando se habla puede ser interpretado muy diferente cuando se lee. Cuando tenga dudas, mejor no lo incluya. Sepa que las personas de otras culturas hablan y escriben diferente. Los errores de comunicación pueden ocurrir fácilmente debido a diferencias culturales, especialmente cuando escribimos, pues no podemos ver el lenguaje corporal de la otra persona. Acomode su mensaje de acuerdo con la cultura del receptor o de acuerdo con el conocimiento que tenga de esa persona. Una buena regla para tener en cuenta es que en las culturas de alto contexto (Japonesa, Arabe o China) quieren conocerlo antes de hacer negocios con usted. Por lo tanto, puede ser común que los asociados de negocios de esos países sean más personales cuando escriben. Por otro lado, personas de culturas de bajo contexto (Alemana, Americana o Escandinava) prefieran ir al punto de inmediato. Responda los emails, aunque hayan sido enviados a usted por error. Es difícil responder a cada email que recibe, pero debe tratar de hacerlo. Esto incluye un correo que fue accidentalmente enviado a usted, especialmente si el que envía espera una respuesta. No se requiere que prepare una respuesta, pero es bueno como etiqueta de email, especialmente si la persona trabaja en la misma empresa o tipo de industria que usted. Ejemplo de respuesta:  “sé que está muy ocupado, pero creo que este correo no es para mi, y quería que supiera para que lo pueda enviar a la persona correcta.” Revise cada mensaje antes de enviar. Sus errores no pasarán inadvertidos por los receptores del email, y dependiendo del receptor, será juzgado por cometerlos. No se confíe del autocorrector. Lea y relea su correo un par de veces, preferiblemente en voz alta, antes de enviarlo. Un supervisor quiso escribir “lamento el inconveniente”, y en vez de eso, por confiar el en autocorrector escribió “lamento el inconsciente” Agregue las direcciones de correo al terminar. No querrá enviar un email accidentalmente cuando aún no lo ha terminado de escribir y revisar, aún cuando esté respondiendo el mensaje, por precaución borre los destinatarios e insértelos cuando esté seguro de que el mensaje está listo para ser enviado. Revise dos veces que escogió el destinatario correcto. Debemos tener mucho cuidado cuando escribimos el nombre en la línea de “para”. Es fácil seleccionar el nombre incorrecto, que puede ser engorroso para usted y para la persona que recibe el correo por error. Utilice un tipo de letra clásico. “Purple Comic Sans” tiene un tiempo y lugar (¿tal vez?) pero para correspondencia, utilice tipos de letra, colores y tamaños de corte clásico. Regla de oro: sus emails deben ser fáciles de leer para los demás. Generalmente, es mejor usar tipo 10 o 12 puntos y el Arial, Calibri, o Times New Roman que son fáciles de leer. En relación con el color, el negro es la elección más segura. Cuide el tono. Al igual que las bromas se pueden confundir en la traducción, el tono se puede malentender sin el contexto; que se puede tener cuando se habla y se tienen expresiones faciales. De tal manera, es fácil que se pueda ser mas abrupto de lo que se intentó ser.   Si usted quiso decir “directo”, ellos pueden entender “enojado y brusco” Para evitar malentendidos, lea el mensaje en voz alta antes de enviarlo “si suena rudo para usted, también tendrá el mismo efecto en el lector”. Para mejores resultados, evite usar palabras negativas (“falla”, “incorrecto” ó “negligencia”), y siempre indique “por favor” y “gracias”. No existe un email confidencial, piense dos veces antes de enviar la información. Siempre recuerde lo que un exdirector de la CIA olvidó, cada correo electrónico deja una huella. Una guía básica es asumir que otros verán lo que escribió, así que no escriba nada que no quisiera que otros vieran. Una interpretación más literal: “no  escriba  nada  que  podría  ser  ruinoso  o  que pudiera dañar a otros”.  Es mejor ir a la segura.  



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