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Seguimos avanzando hacia una sociedad que busca digitalizar toda interacción; lo cual hace posible “tener más, pero poseer menos”. Esto se puede ver reflejado en un día normal de nuestras vidas: iniciamos la mañana revisando WhatsApp o Facebook para informarnos de qué ha pasado con nuestra vida social y en el país, luego procedemos a bañarnos (aún no hay un app que nos “asista” en esta tarea), abrimos el app de nutrición para ver cuál es desayuno de ese día, nos dirigimos al trabajo y le pedimos a Waze que nos lleve por la ruta con menos tráfico, ya en el trabajo abrimos Google para investigar cómo hacer el reporte que nos solicitaron mientras escuchamos un poco de música en Spotify, finalmente luego de una día arduo de trabajo pedimos la cena por UberEats y buscamos entretenernos con una serie en Netflix.

¡Vida de Reyes! Consumidores empoderados en donde podemos obtener gratis o rentado gran parte de nuestras necesidades inmediatas, lo cual evidentemente tiene implicaciones positivas y negativas en lo social, democrático, emocional, laboral, etc. Las expectativas de los consumidores nunca han sido tan altas. Es por ello, que las empresas que ofrecen productos y servicios “análogos” enfrentan duros retos para insertarse en la economía digital, ¿cómo pueden diseñarse o transformarse productos que enamoren al consumidor desde el día cero? 

Las razones principales por las que los clientes se decepcionan de las experiencias digitales de los productos o servicios de compañías análogas son: no funcionan según lo que se espera, no es conveniente, es decir, no es de utilidad en el momento que se requiere, son difíciles de utilizar y/o ofrecen una cantidad de opciones innecesarias que confunden a los consumidores. Lo anterior, se debe en gran medida a que las compañías lanzan iniciativas de experiencias digitales sin entender completamente qué motivaría a sus clientes a probarlas.

Para aumentar las probabilidades de éxito, las compañías deben realizar grandes esfuerzos en crear experiencias digitales que resuelvan de manera fundamental algún problema de los consumidores y no sólo hacer el problema más tolerable. No se trata de miniaturizar una página web en una app móvil, ni tampoco de replicar las capacidades análogas de la empresa en una plataforma digital automatizada de servicio, ni mucho menos de adquirir sin ningún sentido las últimas tecnologías digitales para decir que forman parte de los productos de la empresa; se trata de abrazar el punto de vista del cliente con extrema empatía para crear una experiencia digital en su contexto que resuelva su necesidad de raíz.

Las empresas de la región han creando equipos de innovación que les ayuden a encontrar la “receta” que aumente las probabilidades de éxito de las inversiones realizadas en el espacio de experiencias digitales. Sin embargo, en el mundo corporativo esto no es una tarea fácil, ya que hay muchos puntos y fuerzas a tomar en cuenta como visión de Innovación, alinear expectativas, política interna, métricas, generación de ideas, conseguir y asignar presupuesto, habilitar un sandbox tecnológico, guía para innovación digital.

La visión de innovación es una declaración realizada por el liderazgo de más alto nivel que está respaldando los esfuerzos digitales, en la cual deben definir con claridad si quieren encontrar nuevas fuentes de ingreso o ahorro en los costos, mejoras incrementales o modelos de negocio disruptivos, mejorar la experiencia del cliente o eficiencia operativa, en qué productos o líneas de negocio desean experimentar y finalmente si la innovación se basará en un modelo de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo. Es importante resaltar que aquí no hay decisiones buenas o malas, éstas dependerán de la industria y de la realidad que la empresa se encuentre enfrentando. Sin embargo, el único error es intentarlo todo al mismo tiempo.

Alinear expectativas y la política interna es quizá, una de las tareas más difíciles dentro del mundo corporativo. Cada persona involucrada en el proceso de innovación (desde el C-Level hasta el Diseñador Creativo) tiene su agenda y genera su propia expectativa de lo que los esfuerzos invertidos darán como resultado.

Es por ello, que se vuelve crucial, crear un ambiente colaborativo de trabajo que incluya a los diferentes patrocinadores, para hacerlos parte del proceso creativo de diseño y toma de decisiones, y con ello observar de primera mano el avance de los esfuerzos y cuáles son los resultados que pueden esperar.

La innovación corporativa necesita métricas que muestren en que área de la empresa se está generando impacto, lo cual ayuda a tener acceso a recursos y apoyos. Sin embargo, medir la innovación es mucho más complicado que medir la operación tradicional del negocio; ya que la innovación por definición es exploración y experimentación, fallar no es solo una opción, sino que es parte del viaje. Mi recomendación es generar dos tipos de métricas; unas de progreso y otras de impacto. Cantidad de ideas generadas, número de startups identificados, número de prototipos ejecutados, aprendizajes generados (insights), workshops impartidos son ejemplos de métricas de progreso.

A medida que las iniciativas de innovación maduran, es necesario generar y comunicar métricas de impacto que muestren de forma clara los beneficios entregados al negocio, ayudando así a una mejor y más inteligente asignación de presupuesto. Ahorros en tiempo de trámite, ahorro en costo de proceso, aumento en ventas, aumento en la satisfacción y experiencia del cliente, aumento en tráfico en canales digitales de venta, son algunos ejemplos de métricas de impacto que permiten a los esfuerzos de innovación estar alineados a la estrategia corporativa.

Un “sandbox tecnológico” junto con una metodología de innovación digital les entrega a los equipos de innovación la materia prima y la guía básica para realizar su trabajo, es lo que les da acceso a las tecnologías digitales como Inteligencia Artificial, Mobile, Internet de las Cosas, Blockchain, Contenedores Docker, Analítica, herramientas para desarrollo de software (toolchain), todo en un mismo lugar. Al mismo tiempo, les entrega una forma de guiar la innovación en etapas claramente definidas para llevar una idea de cero a un prototipo que permita validar las hipótesis de valor de cada iniciativa generando aprendizaje, todo lo anterior apoyado en metodologías como Design ftinking, User Experience, Lean Startup, DevOps y Agile. En resumen, es la caja de herramientas básica para experimentar con una pequeña guía de uso y un lugar de trabajo digital.

¿Qué hace que un servicio o producto digital sea exitoso? Como un consumidor más, lo que me hace buscar una experiencia digital para sustituir o mejorar una análoga en primer lugar es invertir la menor cantidad de tiempo para obtener el producto (eficiencia), luego busco conveniencia, es decir, poder obtener el producto en el contexto que me encuentro cuando y donde lo necesito (utilidad y experiencia), luego espero que sea mucho más rápido para dar el resultado que necesito (beneficios) y finalmente espero que el producto me cueste menos (costo). Para las empresas ver el mundo a través de los ojos del cliente no es nada fácil, sin embargo, es de vital importancia ya que un equipo puede tener un gran presupuesto, mucho talento y acceso a la mejor tecnología digital del momento, pero si no cuenta con la perspectiva del cliente sus esfuerzos de innovación están destinados al fracaso. Recuerde que el objetivo es diseñar experiencias digitales que cumplan las expectativas de los clientes y no las suyas propias. 

Listo o no estimado lector, hágase las siguientes preguntas: ¿Están sus iniciativas digitales realmente buscando resolver de raíz puntos de dolor o necesidades de sus consumidores? ¿La innovación digital en su empresa está siendo limitada por los canales tradicionales, sistemas legados, regulaciones y el estatus quo? ¿Qué información se encuentra analizando para entender porque sus clientes estarían dispuestos a probar y adoptar una experiencia digital con sus productos? ¿Qué experiencia digital buscan sus clientes cuando consumen sus productos? ¿Cómo le está comunicando a sus clientes los beneficios que entregan sus iniciativas digitales? Aunque son pocas preguntas las respuestas le ayudarán a definir la realidad digital de su empresa análoga.


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Por: Luis Blanco

03 Junio, 2020

No tema en dar el paso a la nube híbrida

San José – junio 2020. La dinámica de los mercados de nuestra época obliga a las empresas a ser más versátiles, con infraestructuras tecnológicas más flexibles, seguras y escalables. Ante este panorama, no hay dudas de que el almacenamiento en la nube llegó para quedarse. Suponemos que, a estas alturas del siglo, ya está familiarizado con este término. No obstante, partiendo del hecho de que todavía habrá personas o líderes de organizaciones que no tienen claro el concepto, lo volvemos a establecer. Las nubes son entornos de las Tecnologías de la Información que extraen, agrupan y comparten recursos escalables con una red. Imagínese así todo un con junto de nodos como computadoras, formando parte de una red, en donde estos dispositivos electrónicos pueden almacenar información, acceder a una misma documentación simultáneamente en el momento y sitio que así lo deseen. Esa disponibilidad sucede, precisamente porque los recursos no están hospedados en servidores específicos de su compañía o discos duros locales, sino que la información se aloja en la red (internet) dándonos esa independencia de acceso en todo momento. Dentro del concepto de nube, sobresale el término Cloud Computing. Aunque algunas personas han llegado a pensar que ambos conceptos implican lo mismo, estas no son tan siquiera tecnologías en sí mismas. Por un lado, las nubes son entornos donde se ejecutan las aplicaciones, mientras que el Cloud Computing es la acción o función que se encarga de ejecutar cierta carga de trabajo en una nube. Finalmente, las tecnologías per se son los sistemas de software y hardware que se utilizan para diseñar y usar las nubes. Teniendo una vez más este refrescamiento de conceptos, es necesario hacer un breve recorrido sobre los diferentes tipos de nubes que hay y cuáles representan hoy un mayor uso en el mercado por parte de las organizaciones. La nube pública La nube pública es un entorno de almacenamiento creado a partir de recursos ajenos al usuario final, que pueden redistribuirse a otros inquilinos. Estos servicios informáticos son ofrecidos por proveedores externos a través de la internet pública, estando disponibles para todo aquel que desee utilizarlos o comprarlos, tal es el caso de IBM Cloud. Estas nubes pueden ahorrar a las empresas grandes gastos relacionados con la compra, administración y mantenimiento de hardware e infraestructura de aplicaciones locales, pues de ello se encargan sus proveedores. La escalabilidad sigue siendo una característica de las nubes. Bajo esta característica, todos los empleados de una empresa pueden usar la misma aplicación desde cualquier oficina o sucursal, con el dispositivo que prefieran siempre y cuando se tenga acceso a internet. La nube privada En términos generales, estas nubes son entornos de almacenamientos diseñados exclusivamente para un usuario final. Esto es, por ejemplo, cuando una empresa realiza la inversión para que se le cree un espacio de alojamiento en la red donde pueda almacenar y consultar información. Esos recursos a su vez podrán ser consultados por sus colaboradores, desde cualquier dispositivo, siempre y cuando estén conectados a internet y dentro de su red física o virtual. Esta modalidad de nube ha empezado a ser utilizadas por las empresas en centros de datos alquilados de otros proveedores que se encuentran fuera de las instalaciones. Todas las nubes se convierten en nubes privadas cuando la estructura de la informática es exclusiva para un solo usuario. La nube híbrida  Si lo que anda buscando es una arquitectura de TI que incorpore las bondades de los dos entornos anteriores, posiblemente la nube híbrida sea su mejor opción. Este entorno de nube se compone de al menos una nube pública y una privada, dos o más nubes privadas, dos o más nubes públicas. La forma en la que funcionan las nubes públicas y privadas siendo parte de una nube híbrida es similar a como lo hacen de forma independiente. Una red de área local, una red de área amplia y una red privada virtual. Las nubes independientes se vuelven híbridas cuando esos entornos se integran y se comunican entre sí, de la forma más sencilla. Aunque todavía hay organizaciones que no se atreven (o se arriesgan) a tener su información dentro de una nube pública, esto por la amenaza que representa para sus datos, la nube híbrida es el paso intermedio ideal para esas compañías. Por un lado, está el centro de datos y la parte más crítica de nuestros procesos protegido y controlado, mientras que por el otro se resuelven el resto de las necesidades con soluciones en la nube pública.  Es importante destacar que los entornos de nube pública y privada que forman la nube híbrida son entidades únicas e individuales. La integración o la parte clave en que ambas se complementan para formar la nube híbrida es mediante una interfaz de programación de aplicaciones, quien se encarga de asignar las cargas de trabajo de una nube pública y una privada. Las ventajas más relevantes de la nube híbrida se derivan de su composición mixta. Hay un mayor control, haciendo que las compañías tomen la decisión de qué información crítica se queda en el ámbito privado y cuál se queda en el público, flexibilidad relacionada con su escalabilidad, así como los recursos que puede aportar la nube pública. También se pueden mencionar la optimización de costes, pagando solo por lo que se usa y la sencillez que implica su migración. ¿Cuándo deberían las empresas plantearse el paso a una nube híbrida? Sí es una realidad que muchas compañías están optando por las nubes híbridas. Los datos han demostrado que este mercado está en crecimiento. Para el año 2015, hace 4 años, más del 85% de los CISOs (Chief Data Security Officers por sus siglas en inglés), afirman que sus empresas están migrando a la nube, según un estudio realizado por IBM.  Bajo esta demanda, el responsable de aquellas compañías que están pensando en migrar a la nube debería plantearse algunas cuestiones antes de optar por esta opción: ¿Para qué y cómo se va a usar la nube pública durante los próximos 2 años? ¿Qué servicios de nube pública utiliza la empresa y cuáles se deben mantener? ¿Qué plataformas locales es necesario conservar? ¿Cómo se integrará la nube híbrida con las cargas de trabajo actuales? A medida que más empresas adoptan los lineamientos de una economía digital, se ha generado una fuerte demanda por parte de Directores de Tecnología (CTO’s) por estar en la nube. Ante este panorama, los entornos de una nube híbrida les permite acelerar el proceso de innovación para satisfacer las nuevas necesidades del negocio. De acuerdo con Joe Peterson, Vicepresidente de Cloud Services de Clarify360, las empresas que aún tienen temor de colocar su información en la nube, perfectamente pueden hacer un clasificación de la información más sensible del negocio y aquella que si bien le pertenece, no implicaría mayor daño en caso de ser consultada por terceros. Ante esa situación, la nube híbrida es la solución ideal. Las empresas por ejemplo podrían tener su portal web, donde los clientes ven información sobre sus horarios de atención y ubicación de oficinas. Este portal bien podría entrar en la nube pública, pero cualquier otra información asociada a datos del cliente, realización de transacciones, acceso a registro médico requeriría de un entorno seguro. De ahí que, la organización puede segmentar este acceso a datos, asignando diferentes direcciones, según la seguridad de asociados, es esto justamente lo maravilloso de los entornos híbridos.     Fuentes:  Concepto de nube – Red Hat https://www.redhat.com/es/topics/cloud Concepto de nube pública – Microsoft Azure https://azure.microsoft.com/es-es/overview/what-is-a-public-cloud/ IBM Blog Latinoamérica – La nube híbrida en una mentalidad de transformación digital https://ibm.co/2UPFhS7  

Por: Gabriela Hidalgo

29 Abril, 2020

Mejore su experiencia en trabajo remoto con estos 5 beneficios

San José – Abril 2020. La pandemia por coronavirus que inició con la nueva década 2020, trajo cambios en el paradigma laboral a nivel mundial, haciendo que las empresas tomaran nuevas medidas para la continuidad de sus operaciones y sustentabilidad de la economía. En la región centroamericana y del Caribe esta coyuntura sanitaria impulsó a los comercios de productos masivos a migrar sus ventas a través del ecosistema digital de la mano del e-comerce; y a las compañías de todo tipo de industrias a implementar el teletrabajo  o trabajo remoto. Aunque son muy pocos datos los que existen de momento en relación al trabajo remoto y que incluya a todos los países de la región de Centroamérica y Caribe, se sabe que el teletrabajo ha aumentado indiscutiblemente. Por ejemplo, Cisco registró 14,000 millones de minutos en llamadas a través de su plataforma Webex y más de 300 millones de usuarios solo en marzo. Esto es más del doble de su uso en un mes normal. América Latina creció 8 veces en el uso de la herramienta.  Como bien se dice, no fue ni el CEO ni el CIO que impulsó la transformación digital, en muchos casos, fue el COVID-19. Esto ha generado que los negocios hayan tenido que permitir, en tiempo récord, que los empleados puedan trabajar de manera remota y que la operación de la empresa pueda continuar. Para ello se han habilitado tecnologías que a lo mejor no habían ni considerado o las veían como futuristas. Con la forma tan repentina en que las empresas optaron por trabajo remoto, se ha dejado entrever que hay que ponerle especial atención a la tecnología esencial con la que deben contar las empresas para garantizarse productividad, seguridad, eficiencia, agilidad e innovación aún estando fuera de la oficina física con el fin de diferenciarnos de la competencia, mantenernos competitivos y brindar una experiencia de gran valor a nuestros clientes  Ante este panorama, muchos expertos afirman que el haber atravesado esa resistencia al cambio por parte de muchas compañías de la región, podría hacer que aún después de superada la emergencia sanitaria, la mayoría de ellas opten por mantener muchas de las herramientas y normas establecidas durante este período. Para GBM, como empresa líder en tecnología de la región, es importante que las compañías que ya están experimentando las bondades del trabajo remoto, se aventuren aún más para dotar a sus empleados de la mejor experiencia en lo que a facilidades tecnológicas se refiere, garantizándose así no solo la continuidad de la operación y migración a la digitalización, sino también una mayor satisfacción de sus clientes internos y externos, de la mano de estos otros beneficios: Productividad: Las compañías deben asegurarse el espacio de trabajo completo para que los colaboradores puedan laborar desde cualquier lugar, en cualquier momento, desde cualquier dispositivo y de forma productiva. Para ello, GBM tiene a disposición desde los equipos básicos como computadoras y laptops, mediante sus servicios de gestión como Smart User, hasta softwares para incrementar la productividad de los equipos de trabajo, entre los que sobresalen Cisco Webex Teams o Microsoft Teams. Seguridad: No importa si se encuentra laborando dentro o fuera de su oficina, el espacio de trabajo debe ser una fortaleza contra las amenazas cibernéticas. Las soluciones de GBM abarcan seguridad en la red, punto final y en la nube. Como representantes regionales de Cisco, GBM ofrece soluciones para teletrabajo que tienen como fin resguardar el activo más importante de su compañía, los datos. Entre ellas se encuentran Umbrella, AMP4 EndPoints y Cisco AnyConnect, todos ellos orientados a brindar conexiones seguras, previendo las posibles amenazas. AppGate es otro de los aliados de GBM, que ofrece soluciones enfocadas en la protección de la red. Esta es una opción para aquellas empresas que han implementado de manera acelerada el trabajo remoto, brindándole seguridad mediante un perímetro definido por software. Por su parte, GBM como representante excluviso de IBM en la región, brinda además servicios de gestión de accesos e identidades para la protección de su organización ante infracciones. Eficiencia: La estrategia del negocio y su ejecución son primordiales para la continuidad de la empresa. Las soluciones en administración remota le permiten tener más tiempo para lo esencial, mientras un equipo técnico de GBM gestiona su tecnología con excelencia y con una disponibilidad 24x7. Este beneficio se logra gracias a las herramientas que GBM pone a disposición de sus clientes para administración 100% remota de sus ambientes de TI, garantizando altos niveles de servicio y disponibilidad. GBM además le apoya en la gestión de SAP, brindando renovación de infraestructura, crecimiento de la capacidad, continuidad de negocio, entre otros apoyos funcionales. Agilidad: En este nuevo normal, las aplicaciones, los sistemas y la información deben estar al alcance de los colaboradores, pero de forma segura. GBM, como líder en nube híbrida de la región, le ofrece toda una gama de soluciones ajustables a todos los presupuestos de las compañías relacionada con nube híbrida, servidores y contenedores. En lo que respecta a servicios en nube, GBM pone a disposición la nube privada o bien, las opciones de IBM Cloud, Microsoft Azure, GBM Cloud o la de su preferencia. Sea cual sea su elección, esto le permitirá que su gestión sea ágil y flexible, con cargas de trabajo y capacidad escalable. Si lo que requiere para complementar la seguridad de su compañía es espacio para resguardar su información, nuestra oferta en infraestructura de servidores también forma parte de este beneficio. Innovación: Para los negocios que quieren diferenciarse de sus competidores y brindar mayor valor a sus clientes, la innovación es crítica. Soluciones de inteligencia artificial, automatización de procesos y asesorías, facilitan su trabajo, optimizan el tiempo y agilizan la toma de decisiones. Las soluciones de GBM en este ámbito son variadas y pueden adaptarse a cualquier sector corporativo. Desde sistemas interactivos en los cuales delegue la gestión operativa, hasta consultorías para entender, prototipar y construir los procesos. Como parte de este beneficio, las soluciones en educación, como cursos y certificaciones, apoyan en la formación de sus colaboradores para el desarrolo de habilidades tanto técnicas como blandas para poder contribuir de mejor manera a la organización. La transformación digital de las empresas ya era una realidad. Esta pandemia solamente vino a acelerar el proceso. Los beneficios enlistados en este artículo, resumen la experiencia que GBM brinda a sus clientes desde el ámbito tecnológico, con el fin de apoyarlas desde la asesoría, la implementación y el seguimiento de sus necesidades de TI en general y específicamente para estos tiempos de teletrabajo.  

Por: Edwin Iraheta

27 Mayo, 2019

Retos digitales, liderazgo a prueba

La digitalización de los negocios sigue avanzando y con ello, la presión de transformación sobre los líderes de todas las empresas de la región. Cada industria adopta un nombre para esta tendencia, industria 4.0 para manufactura, salud 4.0, Fintech para banca, Suretech para los seguros, no importa como se le nombre, para los líderes la pregunta siempre es la misma, ¿cómo las tecnologías digitales emergentes cambiarán la forma de hacer negocios en nuestra industria? Aunque la pregunta es genuina y hasta justificada, invita a quién la formula y a quién la escucha a pensar que la transformación digital se trata sobre tecnología y que el primero que utilice blockchain, inteligencia artificial o Internet de las cosas, por mencionar algunas tecnologías emergentes, será el que ganará en el mercado, lamentablemente esta lógica no es la correcta ya que la transformación digital no se trata sobre tecnología. Por supuesto, que entre los “ingredientes” a utilizar en una transformación digital están las tecnologías (algunas de ellas emergentes), pero decir que la transformación digital se trata sobre adoptar Internet de las cosas es como decir que el éxito de un restaurante de pasta radica en utilizar un nuevo tipo de tomate. Claro que los ingredientes son importantes pero el éxito de un restaurante radica en la experiencia que la gerencia quiera crear y en los exquisitos platos que su cocina pueda producir; lo mismo pasa con la transformación digital de las empresas y es en este punto donde inician las pruebas del liderazgo en la organización. Lo más difícil para el liderazgo de la empresa es definir una visión y estrategia digital clara en donde se articule, en palabras sencillas (que todos los colaboradores pueden entender), qué áreas del negocio se transformarán y cómo se ve ese estado digital futuro deseado de la empresa, por ejemplo las áreas de servicio al cliente usarán canales digitales (móviles, web) para responder lo más rápido posible las solicitudes de los clientes. Lo anterior puede ser claro de comunicar y tener una visión de negocio de ampliar y mejorar la experiencia del cliente para fidelizar el consumo de productos de la empresa, pero también tiene una probabilidad muy alta de causar miedo entre los colaboradores de perder sus empleos por la digitalización del trabajo con inteligencia artificial. Estos son algunos de los retos que enfrenta el liderazgo al definir una visión y estrategia digital. Las empresas locales aún tienen productos análogos que pagan las cuentas y en este punto es necesario que coexista lo análogo con lo digital mientras se transforman las fuentes de ingreso del negocio. Por ejemplo, una empresa puede tener un producto análogo muy exitoso que es utilizado por una población mayoritariamente baby boomers que su nivel de uso de tecnología es bajo y al mismo tiempo necesita transformar este producto para que sea más consumido por generaciones Z y Millenials. Esta “acrobacia” entre lo análogo y lo digital no es nada fácil y pone a temblar hasta los directores y máster de negocios más experimentados. Este reto lo conocen con mucho dolor los periódicos y las revistas, sin embargo la mayoría de las industrias ya están sintiendo la presión. El reto más grande para el liderazgo de las empresas locales es confiar en el talento interno (los cocineros) de la organización y darles la oportunidad de transformar las operaciones y/o los productos “análogos” a un nuevo estado digital que sorprenda a los clientes. Estos líderes tienen el reto de encontrar la mezcla correcta de capacidades qué van a salir a buscar en proveedores consultivos y tecnológicos y qué capacidades van a darle la oportunidad de desarrollar al talento interno. No hay receta correcta en este punto, dependerá del momento en el tiempo que se encuentre la empresa y de su estrategia digital. Uno de los retos más pesados que enfrentan las empresas de la región centroamericana, es convencer a los directivos más altos de la organización de invertir tiempo, dinero y recursos en iniciativas de innovación digital que experimenten con tecnologías emergentes para optimizar el negocio y crear nuevos productos. A diferencia de empresas grandes (internacionales) que entienden el valor estratégico de invertir un porcentaje de sus ingresos en innovación, las empresas locales todavía encuentran dificultades para justificar inversiones de este tipo y en la mayoría de los casos se debe a las presiones de generar resultados de negocio cada trimestre. Lo anterior, pone una camisa de fuerza a las empresas locales para iniciar su viaje de digitalización. Las iniciativas de innovación necesitan “respirar”, necesitan un tiempo para encontrar las áreas del negocio a impactar y la combinación correcta de tecnologías para generar ese impacto, lo anterior solo se logra con experimentación y luego de encontrar una “receta” correcta es necesario pasar un espacio de adopción de los clientes/usuarios. En todo ese tiempo los beneficios económicos para el negocio son nulos y esto es difícil de defender frente a los directores de las empresas. Otro de los retos que enfrenta el liderazgo es no caer en “el teatro de la innovación” en dónde se hacen eventos como ideathones, hackathons, o se hacen conferencias con “gurús” internacionales que al final del día no generan ningún impacto tangible en el negocio. Estos eventos y actividades pueden ser muy buenos impulsando la transformación digital cuando se alinean con objetivos de negocio claros. El “espejismo” tecnológico es una gran trampa para el liderazgo, ya que las empresas se dejan llevar por la idea que necesitan “adoptar” una tecnología emergente específica (digamos Blockchain) que lidere la transformación digital. Esto no solo es incorrecto desde la perspectiva técnica, ya que ninguna tecnología por sí sola puede crear un producto digital completo que impacte positivamente al negocio, sino que deja de lado la verdadera transformación que está liderada por iniciativas de negocio que crean nuevos productos, interacciones y experiencias digitales que sorprenden a los clientes para generar nuevos ingresos. Aunque pareciera contradictorio el hecho de que las empresas de la región centroamericana sean de un tamaño no tan grande, les entrega una autonomía ideal para experimentar con tecnologías emergentes como inteligencia artificial, cloud, Internet de las cosas y con ello encontrar la receta que permita la mejor combinación para potenciar sus operaciones con las realidades de los mercados donde se encuentran. Esto, sin duda es una oportunidad de las empresas locales para adoptar algunas características de startup y llevar productos innovadores al mercado más rápidamente, incluso compitiendo con ofertas de transnacionales o gigantes tecnológicos. En este punto estimado lector lo invito a reformularse la pregunta del inicio de este artículo de la siguiente forma: ¿cómo debo de cambiar mi negocio para resolver las necesidades que atendemos de nuestros clientes con interacciones y experiencias que los sorprendan utilizando tecnologías digitales? Al final del día la transformación digital no se trata sobre la tecnología, se trata de elevar la conexión humana por  medio de experiencias que aumenten la calidad de vida de los clientes respetando su privacidad digital.



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